Antecedentes, actualidad y previsión de la situación en el marco logístico internacional del transporte marítimo

Fecha publicación: 5 febrero, 2021
Autor: Joan Bajo - Pricing & Procurement

Logística en tiempos de incertidumbre

Son muchas las empresas que en la actualidad están sufriendo las consecuencias de la difícil situación por la que se está atravesando, logísticamente hablando, y en especial el último trimestre del 2020.

Seguramente, la mayoría de estas se han formulado en algún momento alguna que otra pregunta, sin respuesta, como, por ejemplo – ¿Por qué el precio se ha disparado? o ¿Por qué quiero importar, pero no hay fechas de buques disponibles? – Si bien es cierto que ambas cuestiones están muy relacionadas entre sí.

Antecedentes, actualidad y previsión de la situación en el marco logístico internacional del transporte marítimo

A raíz de la reducción de las ventas que sufrió China, los tráficos marítimos regulares iniciaron sus transformaciones, debido a la disminución de la producción en sus fábricas. Este hecho redujo drásticamente el flujo de la exportación hacia el resto del mundo. A consecuencia, las compañías marítimas modificaron la oferta de buques para poder rentabilizar sus servicios desde Far East, pasando a ofrecer salidas quincenales, en lugar de las semanales que ofrecían hasta el momento.

Este nuevo ambiente logístico provocó un excedente de contenedores vacíos en China. A su vez, las compañías marítimas no podían reponer en otros países, que en aquel entonces todavía tenían actividad comercial, el stock de contenedores por lo que la disposición de equipo empezaba a desequilibrarse afectando plenamente al precio de la exportación, que reflejó una tendencia al alza respecto a ejercicios anteriores.

A este primer golpe, pronto se le añadiría el cese de actividad del resto del mundo, lo que hizo que, una vez China empezó a producir de nuevo, no tenía compradores en activo. Este nuevo estadio golpeó de nuevo a la fluctuación de contenedores entre puertos y/o países, agudizando el desequilibrio de la disponibilidad de equipo y la volatilidad de los precios.

Una vez ha ido incrementando el volumen de fabricación en la mayoría de los países y encontrada una primera estabilidad, la actividad mostró signos de crecimiento. Este aumento lleva consigo un tercer golpe en los tráficos internacionales. Las empresas vuelven a comprar al continente asiático a ritmos cercanos a ejercicios anteriores, pero los armadores no han ampliado la disponibilidad de buques. 

Por este motivo, los precios han incrementado exponencialmente, generado un efecto << cuello de botella >> con el desenlace actual: el colapso logístico – falta de equipo, falta de espacio y precios a niveles no registrados anteriormente -. A misma demanda, hay menos oferta, por lo que el espacio se cotiza al alza. Lo que se conoce como la Ley de la oferta y demanda.

transporte marítimoNo siendo poco, el escenario sigue su curso de transformación. Un cuarto golpe vuelve a afectar a la exportación, causando nuevos retos logísticos e incertidumbres sobre las ventas previstas, que podían maquillar el balance anual. Las navieras están focalizando sus esfuerzos en devolver todo el equipo posible con la mayor agilidad posible a Far East para poder seguir ofreciendo el servicio de importación, su <<main business>>, los tráficos que están permitiendo rentabilizar sus cuentas de explotación al máximo. Los armadores no quieren acumular stock en otras zonas geográficas, por lo que han tomado la decisión de cargar contenedores vacíos, asumiendo los costes, para poder volver a ponerlos a disposición de la exportación de Far East.

Esta práctica vuelve a limitar la disponibilidad de equipo y espacio de los buques. Además, permite a las compañías marítimas reducir el tiempo de tránsito de una exportación convencional, donde al tránsito marítimo hay que sumar los traslados a importadores/exportadores y gestiones aduaneras. Una de las consecuencias directas de esta decisión ha sido la eliminación de parte de los días libres de estancias y demoras a la llegada de los contenedores y así seguir reduciendo los <<timmings>>.

Tras el inicio del nuevo ejercicio económico, y con un escenario logístico todavía tenso, toda recomendación es poca. Aquellas empresas que hayan invertido en políticas de análisis, estudio y previsión saldrán con ventaja, frente a sociedades que no han logrado tener la capacidad de actuación en los episodios de incertidumbre que estamos viviendo.

Este episodio excepcional, lejos de encontrar un equilibrio, sigue agravándose. Además, y como ya es habitual, a medida que el año nuevo chino se acerca, el proceso logístico sigue tensionándose. Es una época ya conocida, en la que la disponibilidad de equipo escasea y los precios tienden nuevamente a jugar al alza. Los exportadores intentan liquidar el máximo de stock antes del parón, hecho que colapsa más, si cabe, la infraestructura marítima. Por lo que sigue lloviendo sobre mojado para todos aquellos que participen en operaciones logísticas internacionales.

Por tanto, es el momento de revisar cadenas y procesos de suministro con la intención de adaptarlas a las exigencias del mercado actual, sabiendo que los tiempos de producción, los plazos de envío y los importes del transporte son diferentes a los habituales. La flexibilidad y la capacidad de adaptación son las habilidades indispensables para surcar los retos que están por venir.

Sin lugar a duda, se debe mirar al futuro para entender los factores de riesgo e implementar un plan estratégico acertado, que permita jugar con la anticipación y previsión para poder seguir prosperando en este marco logístico, muy volátil y sin intención de estabilizarse.

 

Joan Bajo - Pricing & Procurement
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